“El arte textil en Chile es ejecutado caso exclusivamente por mujeres. Entre ellas Janet Figueroa ocupa un lugar destacado y al mismo tiempo excepcional: radicada en la ciudad de Arica, en el extremo norte del país, ha sabido imponerse contra la enorme desventaja que significa estar lejos de la capital de Chile, donde se concentra más del 90% del quehacer artístico y donde están ubicados todos los medios de comunicación más importantes –los que no suelen dar mucha importancia a lo que sucede en el campo cultural de las provincias.
La obra de Janet Figueroa refleja de alguna manera el contorno de su región. En sus trabajos de macramé, de largas trenzas y complicadas redes anudadas, usa siempre un colorido típico de la zona: el beige, los colores grises y marrones que nos refieren a la árida cordillera sin vegetación, a los desiertos del norte de Chile e incluso a las culturas precolombinas de la zona. Colores neutros que la artista sabe avivar y activar sabiamente con algunos amarillos lucientes, con rojos y con naranjas armoniosos que cumplen con su rol de dar una dinámica óptica y una vida propia a sus obras.
Los excelentes diseños de estos trabajos no permiten hacer distingo entre arte y artesanía; tanto valen por si mismos como que pueden construir una base extraordinariamente fructífera para la decoración interior. Su construcción, reúne parte bi y tridimensionales, y que pueden darse cerradas o ralas; construcción que hace que estas obras se destaquen contra cualquier fondo, que muchas veces traslucirá y se incorporará como un elemento más. La fantasía creadora de la artista tiende casi siempre a la no–figuración; y la gran variedad con que construye sus trenzas –sus cambios de grosor, de color, de dirección y aún de textura– y las maneras distintas como las anuda y las convierte en redes o planos, los hace sobresalir como unidades vitales que se imponen tanto al sentido visual como al tacto del contemplador.
Últimamente la artista ha comenzado a combinar sus fibras textiles con otros materiales como piedras o cerámica. Precisamente empleando la cerámica como núcleo central, creó su serie “Génesis”, construida, como es habitual en ella, por interesante composiciones que oscilan entre el plano y el volumen; y que en su construcción oval tienen un marco que concentra la expresividad al mismo tiempo de incorporar trozos de figura humana femenina como fuente de la vida.
Debe destacarse el hecho que la actividad artística de Janet Figueroa no se limita a su propia producción; ha estado muy activa también en un trabajo social del más alto merecimiento: su contribución a la rehabilitación de impedidos y de drogadictos mediante el arte textil. Una labor doblemente valiosa en Arica, la ciudad más expuesta de Chile al narcotráfico, debido a su gran proximidad de cuidad frontera a Bolivia y Perú.
Pero como la presente exposición ha de demostrar, el mayor valor de Janet Figueroa radica sin duda en su arte, en su creatividad, que la demuestran al mismo tiempo hija de su tierra por sus raíces y ciudadana del mundo por su obra”.
Pedro Labowitz
(A. I. C. A.)
Marzo 1994 |